Sherry tragó saliva mientras miraba.
John ignoró su ardiente mirada y continuó comiendo y bebiendo.
La mitad del vino de la licorera se acabó antes de que terminara la cena.
Sherry apretó los puños y miró al hombre.
John finalmente la miró con una sonrisa perversa.
—¿Quieres algo?
—¡Sí! —Ella había anhelado el sabor del vino por un tiempo.
John sonrió.
—Entonces mírame beber.
Toma otro vaso y lo apura hasta la última gota.
—Bastardo —dijo Sherry.
La última gota de vino de