—Oye, mamá…
—¿Sí, mi amor? —Kate no apartó la mirada de los huevos que estaba batiendo al escuchar la voz de su hijo, estaba muy concentrada en no arruinar esta comida para la cena por una vez.
—¿Recuerdas a la chica que te mencione a la que también le gustan los frutos secos también?
—Ajá, tu amiga la que va a preparatoria, sí. —Asintió, todavía no muy contenta de que frecuentara chicas mayores, pero como él no tenía tantos amigos y estaba con Kelly prefería no prohibírselo.
—Estábamos hablan