Iris estaba muy aburrida encerrada en su habitación leyendo un libro al azar que sacó de la biblioteca recién reinstalada, solo esperando que sea la hora de la cena.
Las vacaciones no eran tan divertidas cuando tu padre sobreprotector te había prohibido salir de casa. Ni siquiera tenía clases de artes marciales u otras actividades desde que se mudaron porque aún tenía que reorganizar su agenda, aunque a este punto no es como sí le quedara mucho por aprender pero al menos ayudaba a no aburrirse.