—¡No estoy celosa! Incluso si ella te gusta, no me importaría, pero debes ser sincero, si quieres el divorcio solo debes decírmelo.
Los ojos de Niall miraron a la chica con dolor, salió tan rápido como pudo, no podría soportar más.
Cory se quedó ahí, detenida, sus ojos se volvieron llorosos, su mente estaba confusa, odiaba la sola idea de ver a Niall con esa mujer, perder la adoración que le profesaba.
«No es amor, pero ¿qué puedo saber yo de amor, cuando estuve al lado de un hombre que jamás