Capítulo 42. ¿Quieres morir?
La joven Adelaide, cansada de estar tanto tiempo acostada, pide a Mercedes que la ayude a levantarse.
Dando pasos cortos, porque aun su tobillo le duele, su nana la lleva hasta el sillón y ayudada de una mesita, coloca un cuenco lleno de trozos de frutas en su frente.
—Yo puedo sola, Mercedes —dice Adelaide, tomando el tenedor de manos de la anciana—. No es necesario que me alimentes. Lo haré yo misma.
—Pero aún se encuentra débil, mi niña, no es necesario que se esfuerce. Yo estoy para ayudarl