En Tirana.
La mansión Lassani se alzaba imponente.
Sus enormes muros de piedra protegían secretos que pocos hombres en el mundo conocían.
Dentro de aquellas paredes no existía la paz verdadera; solo había alianzas, promesas de venganza y una lucha constante por el poder.
Serena permanecía en una de las habitaciones más grandes de la residencia.
Desde los ventanales podía observar los jardines perfectamente cuidados, pero su mente estaba lejos de aquella belleza.
Sus pensamientos seguían atrapad