Los guardaespaldas nos llevaron directo a la propiedad que Vlad había comprado y efectivamente se encontraba cerca de empresas Keller, no sólo cerca, a una cuadra.
La casa era muy bonita, tenía ocho habitaciones dentro y otra especie de casa de huéspedes adicional en el jardín trasero.
Perfecta para nosotros y los guardaespaldas, y aún sobraba una habitación.
El ambiente se sentía ligero y cálido, claro que no había salido de aquí.
En cuanto entramos, Amor bajó corriendo de los brazos de Vla