Los guardaespaldas nos llevaron directo a la propiedad que Vlad había comprado y efectivamente se encontraba cerca de empresas Keller, no sólo cerca, a una cuadra.
La casa era muy bonita, tenía ocho habitaciones dentro y otra especie de casa de huéspedes adicional en el jardín trasero.
Perfecta para nosotros y los guardaespaldas, y aún sobraba una habitación.
El ambiente se sentía ligero y cálido, claro que no había salido de aquí.
En cuanto entramos, Amor bajó corriendo de los brazos de Vlad a revisar el lugar.
-¿Habrá una habitación para mí?
-Claro que si mi cielo...
-¡Genial!
Papi Vlad...
-Dime princesa.
-¿Te quedarás con nosotras o vas a volver al trabajo?
-Voy a quedarme con ustedes mi amor.
-...
Le sonrió.
-¿Qué piensas hacer?
-¿Yo?
-Sí, tú Vlad.
¿Cuántos días vas a quedarte?
Lo miré seria, no quería que se fuera, pero tampoco quería que pospusiera sus cirugías cada vez que yo tenía algún problema.
-No lo sé, suspendí todas mis cirugías de esta semana, a menos que duren más tiem