Iba a cerrar la puerta cuando el repartidor llegó con la comida, la recibí y cerré la puerta.
Miré el sobre y lo guardé en la oficina, lo vería después, lo que fuera podría alterar a Emma y ella ya estaba bastante alterada.
Fui hasta la cocina y coloqué los platos y la comida, serví dos copas de vino y luego fui a buscarla, estaba sentada sobre la cama con la mirada triste.
-Gordita, ya ha llegado la comida mi amor...
-Voy...
Nos sentamos a comer Emma comió poco y yo también, verla así me quitó el apetito.
Su situación era muy distinta de la mía con Caleb, así que tal vez no sabía exactamente lo que ella sentía, pero podía imaginarlo.
-Amor...
La levanté en mis brazos y ella rodeó mi cuello con los suyos, la besé, quería que se sintiera mejor pero no sabía cómo hacerlo así que la provoqué.
Comencé a besar su cuello, pensé que se resistiría pero no lo hizo.
La llevé a la cama y comencé a desvestirme, ella sólo llevaba puesta una bata, no sería muy difícil arrancársela.
-Emma.