No podía creer que eso me estuviera pasando a mí, a pesar de ser hermosa y de que él había dicho que aún me amaba, él parecía estarse enamorando de ella.
La odiaba y haría todo lo que estuviera en mis manos para evitar ese matrimonio.
Mi amiga Katty quién había estado saliendo con Adam, se había encargado de arruinar su vestido de compromiso y por si Adam buscaba un respaldo, sedujo a James, la única persona en el mundo a quién yo no podía acercarme para evitar que vistiera a Emma, ella lo convencería de no ayudar a Adam con el vestido, James era un excelente amigo, pero las mujeres eran su perdición, había dejado plantados tanto a Adam como a August en múltiples ocasiones a causa de una mujer, además era un infiel sin remedio y Katty era su debilidad.
Tampoco funcionó, Adam le había pedido el favor y el imbécil sintió que era un buen momento para ser un amigo ejemplar, no sólo eso, le consiguió un vestido digno de una diosa a la maldita gorda quién por cierto ya no lucía tan gorda