Pasamos mucho tiempo juntos, lo adoraba.
Pero no voy a negar que aún sentía ciertas inseguridades con respecto a nosotros, no estaba lista para hacerlo con él, él nunca me presionó ni insinuó nada, siempre fue lindo y tierno, es sólo que yo sí quería hacerlo con él, pero, sólo deseaba que no fuera tan....Gordito.
Era apapachable y abrazable, pero...
Imaginarlo sin camisa me provocaba ñáñaras.
Un día estábamos en el café de siempre cuando mi madre llegó y me sacó de ahí por la fuerza.
*****
-Nath.
-Mamá.
¿Qué haces aquí?
-¿Cómo que, qué?
Vine por ti, no quiero verte con este... GORDO.
-¡Mamá!
¿Por qué hablas así?
¡Adam es mi novio!
-Eso no lo hace más delgado y desde hoy no lo es más, lo suyo se terminó, mereces algo mejor, algo a tu altura, no este pedazo de jamón de cerdo.
-¡Mamá!
-Nada de mamá, tú vienes conmigo Nath...
-¡Pero mamá, no!
-Sin peros Nath...
Y mi madre me sacó arrastrando de aquel café, pese a mis gritos, mi llanto y mi deseo de quedarme junto a Adam