-Lo... Lo siento.
-Descuida, ya nos iremos conociendo y verás que soy más joven de lo que aparento...
Me guiñó un ojo. Me puse un poco nerviosa, el hombre tenía una sonrisa coqueta y agradable.
Fue muy amable conmigo, desde ese día y hasta ahora, nos casamos un mes después de eso en Francia, en una de sus tantas propiedades, entre plantas de vid y un hermoso atardecer.
Nahim y yo no nos amábamos, así que firmamos un contrato prenupcial que indicaba que para que él pudiera cumplir con las exigencias de sus padres y yo pudiera llevarme una buena compensación por mi tiempo invertido, teníamos que permanecer juntos diez años, sin infidelidades ni traiciones, llevando un matrimonio en armonía, él nunca me hizo suya y yo no lo provoqué para que lo hiciera, en mi mente siempre tuve claro que yo volvería y me casaría con Adam.
Por lo que había estado investigando, después de que nos separaron no sólo se deprimió, sino que con ayuda de sus amigos James y August, cambió, cambió por completo