-Ja ja ja ja.
Te sonrojaste Emma.
-Me...
-Te vas a ver hermosa y a Adam le encantará, este Em con ayuda de una diminuta pero sexy tanga o tal vez nada debajo, lo volverá loco.
Me volví a sonrojar.
-Ja ja ja.
Le vas a encantar Emma, yo lo sé.
Te traeré un poco de agua para calmar tu rubor preciosa.
-Gracias.
Bebí del agua y respiré hasta que me sentí menos acalorada.
Loraine llamó a sus dos estilistas y acudieron unos veinte minutos después.
Me probaron muchos peinados, al final el que ganó fue un chongo sencillo que llevaría una peineta con cristales y el velo hacia atrás.
Después de eso me probé un sinfín de zapatos, los elegidos, fueron un par de sandalias color blanco con cintas con tacón de 10 centímetros, el segundo par lo mismo, pero el tacón medía sólo cinco centímetros, el tercer par de tacón de aguja, de punta y cintas, en palabras de Loraine, esos eran para torturar a Adam.
No pude decir nada más que asentir y aceptar a todo lo que me probaba y veía, todo era her