Llamé a mi madre y aunque tuve que rogarle al final accedió, no tenía idea de quién diseñaría el vestido y no me interesaba, sabía que si mi madre la había elegido haría un excelente trabajo.
Mi madre era exigente y no permitiría que Emma hiciera el ridículo con un mal vestido.
-Listo señoritas.
-¿Conseguiste una nueva cita?
-¡Por supuesto!
Mañana a las cuatro de la tarde en mi casa.
-Lo recordaré.
-¿Te gustaría acompañarla Amme?
-Claro, me encantaría, necesito estar segura que la dise