Capítulo 995: ¡Abuelita, abuelito!
Desperté agotada, la luz del sol entraba por las ventanas.
-¿Acaso no cerré las cortinas?
-Parece que no.
-Mmmm... Quiero seguir durmiendo.
Me levanté y cerré las cortinas.
-Así está mejor.
-Mjum.
Cerró los ojos y yo también, pero a diferencia suya, yo ya no pude dormir.
Observé sus ojos, sus pestañas rizadas, sus cejas pobladas, su piel blanca y suave, su nariz de muñequito de pastel, su cabello castaño claro, sus labios rosas, su barbilla fina.
-¿He sido una