Manos a la obra

Su madre también le abrazó y le besó la mejilla, conforme le dijo que, cuando ella era joven, hacia cosas peores y que había tenido suerte de que nadie la grabara. Margarita entonces sintió alivio de no haberlos ofendido y de no haberle faltado el respeto a su familia y se sentó entre los dos para sentirse protegida.

No era que con Lucca no se sintiera así. Lo hacía. El ho

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