—Intenté convencerme de lo contrario, intenté odiarte, itenté olvidarte, intenté seguir adelante.
La lágrima finalmente descendió por su mejilla.
—Pero nunca pude.
Alexander sintió que sus propios ojos comenzaban a humedecerse.
—Helen...
—Déjame terminar —Ella sonrió con suavidad.—Por favor.
E