Capítulo 13
El silencio se volvió denso.

—Si quieres ir a desayunar acompañado a la casa grande —continuó ella—, adelante. Ve. Y lleva a Ailén. — Hizo una pausa mínima, y luego sonrió. No fue una sonrisa amable. —Oh… lo siento —añadió con burla—. No puedes.

Alexander apretó la mandíbula.

—No juegues conmi
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