Capítulo 3

Él fue a su habitación a buscar su chaqueta y sus documentos y Rous muy nerviosa fue tras él y lo abrazó, Liam le dio un beso y se aferró a ella, y así permanecieron por algunos segundos, entonces ella levanto su cabeza y mirándolo con preocupación le dijo: 

—¿Qué va a suceder?

—No te preocupes princesa, iré a ver como resuelvo esto, no le cuentes a tus padres nada de lo que sabes, vendré lo antes posible.

Liam se fue con los cuatro hombres del oráculo; cuando estaban afuera de la mansión uno de ellos llevaba en su mano una piedra morada que levantó sobre su cabeza y esta abrió un portal y por ahí ellos ingresaron de regreso a su mundo.

 Ellos llegaron directo al oráculo principal del clan ubicado de Escocia, y llevaron a Liam al gran salón donde los estaban esperando el Máximo junto a los líderes de los profetas y de los maestros y varios de los siervos de los dioses del clan, Liam iba con un semblante serio y miró a todos aquellos hombres allí presentes que estaban de pie, eran como ochenta, en su gran mayoría varones de más de 50 años y otros muy ancianos, los más jóvenes del liderazgo eran el Máximo y los principales profetas, los más viejos eran los maestros principales que habían sobrevivido al violento ataque de la bruja que había dado muerte al Patriarca Liam Avram y al Máximo Dimitri.

Todos ellos le hicieron reverencia al joven con una inclinación leve y agachando la cabeza por unos pocos segundos. A Liam le pareció absurdo el comportamiento de ellos ante él que era tan solo un joven, y no supo que debía hacer, de pronto el Máximo con una gran sonrisa le dijo:

— ¡Bienvenido al oráculo de su clan! estábamos esperándolo.

Liam se quedó mudo por unos segundos y lo miró de arriba-abajo y le dijo:

— ¿Qué quiere, por qué me obliga a venir hasta aquí?

—Ya se lo dije, usted es el Patriarca, aquí todos estos ciervos de los dioses esperan por usted, a que reciba su investidura y su cayado.

—No lo haré, y nadie me puede obligar.

El maestro Ramones comenzó a caminar hacia Liam con los hombros muy erguidos y una sonrisa algo burlona en su rostro, y miró al joven como un halcón mira a un polluelo que tiene acorralado y le dijo:

—Hay algo que nos gustaría enseñarle en mi despacho, estoy seguro que eso le hará comprender que no tiene elección, y no le quedara de otra que aceptar el Patriarcado. 

El maestro puso su mano sobre el hombro de Liam y le señalo el camino hacia su despacho. Liam lo miró con menosprecio; entonces fue con ellos y el Máximo los acompaño.

Cuando llegaron al despacho el hombre mandó a Liam a sentarse.

—Siéntese joven heredero.

—No hace falta aquí estoy bien, ¿Qué es lo que me van a mostrar?

El hombre abrió una de las gavetas de su escritorio y sacó de allí una carpeta de cuero que estaba amarrada con un cordón negro, y soltó los nudos que este tenía y sacó de ella un documento y se lo entregó a Liam:

—¿Recuerda cuando usted firmó ese acuerdo?

Liam se quedó por un rato leyendo todo el documento y al final vio que estaba su firma. El maestro con frialdad le dijo:

—Díganos, ¿Es esa su firma?

A Liam no le quedó de otra que decir la verdad y con desgano respondió:

—Si... es mi firma.

El maestro con tono de victoria le dijo:

—El documento trata de un serio compromiso que usted asumió de servir al oráculo cuando fuera necesario a cambio de beneficios económicos y comodidades por 13 años, y el oráculo ha cumplido, el profeta Omi se encargó que usted tuviera una buena vida rodeado de lujos, y ha tenido un buen nombre en donde ha estado, pero llegó la hora de que cumpla la otra parte del trato.

—Yo era muy joven cuando firmé ese acuerdo.

—Pero lo hizo, y ha recibido los beneficios, y el Patriarca lo nombró como su único heredero, la familia Eiznich espera a su Liam, claro, ellos no tienen ni la más mínima idea de que usted es en realidad un usurpador, eso ya es un secreto entre nosotros cuatro.

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