– Déjeme darle el en hora buena abogado – sonreí serena sin darle a mi voz mayor expresión que la neutra – es el único argumento decente que ha presentado hasta ahora – afirme – Lastima que sea un diagnostico sin validez desde hace unos ocho o nueve años, le explicare – apoye mis manos sobre la mesa frente a mi cruzando mis dedos, había hecho esto incontables veces que podía recitarlo casi de memoria – Tenia 16 años, mi hermano acababa de morir en un accidente de tránsito del que yo logre salir