Dos días después...
Sonma ronda los setenta años, con el cabello canoso recogido en un moño detrás de la cabeza. Pero, a diferencia de otros de su edad, es fuerte y capaz para su edad.
Hace todo lo posible por ignorar a su visitante mientras se concentra en los hechizos que intenta enlazar, pero le resulta una hazaña imposible. ¿Quién puede ignorar a un hombre como este?
Su visitante dominaba su sala. Vestido con el cuero más costoso que había visto en mucho tiempo, todo en él gritaba, ‘po