"Tienes derecho a sufrir. Puedes sentirte traicionado, y todas esas otras emociones, porque eres humano. Pero no dejes que esto te derrumbe, Lucien". Terminó en un susurro, obligada a enderezarse hasta alcanzar toda su estatura cuando empezó a sentirse incómoda, encorvada.
El silencio siguió a sus palabras.
Entonces, su cabeza avanzó hasta apoyarse de nuevo en ella. Rodeó su cabeza con los brazos y lo estrechó contra ella.
"Danika". Su gemido fue amortiguado en su vientre.
"¿Sí, mi R