***EN EL REINO DE SALEM***
Vetta se giró y miró a Danika.
“Debes estar muy orgullosa de ti misma, ¿no? Debes sentir que has ganado todo lo que querías”. Afirmó, con el veneno saliendo de sus palabras.
“No entiendo lo que quieres decir”, respondió Danika con sinceridad.
“Ni siquiera te gusta, ¿o sí? Todo esto…”, agitó la mano a su alrededor, “... es solo una pretensión. Fingir que lo amas, que te preocupas por el solitario y herido rey, y que te abres paso en su frío corazón para que te pe