***EN EL REINO DE NAVIA***
Manata se inclinó ante su princesa. Escuchó atentamente todas las instrucciones de Kamara.
Kamara le dijo que cada vez que la Señora Donna viniera a verla, le dijera que ella era la que había cocinado toda la carne de monte que traía de sus cacerías.
Manata asintió, “Me aseguraré de decírselo, mi princesa”.
Kamara no dudaba de que lo haría. Manata odia a Donna igual que ella.... igual que todos los trabajadores del reino.
Sonrió agradecida a la chica y la dejó