El tercer día llegó y con él una sensación de calma que ninguno de los dos esperaba. Habían sido unos dias turbulentos, llenos de emociones intensas que no se podían controlar, pero entre la tormenta de feromonas y sentimientos encontrados, algo entre ellos había cambiado. A pesar de la tormenta que seguía afuera, algo más profundo, más sereno, se había instalado en la pequeña habitación en la que estaban.
Elena sentía su cuerpo aún marcado por la intensidad de los días anteriores. El deseo seg