El trayecto hacia la universidad se llevó a cabo en el lujoso Bugatti de Amir. Zahir y Kalid ocupaban los asientos traseros, mientras Amir conducía en silencio. La tensión en el aire era muy evidente. Zahir, con su porte inquebrantable, observaba el paisaje de Luxemburgo sin mostrar ninguna emoción. Kalid, por otro lado, revisaba su teléfono, pero de vez en cuando lanzaba miradas severas hacia Amir.
—Amir —dijo finalmente Zahir, rompiendo el silencio—. Espero que entiendas la gravedad de la sit