Capítulo 40

Lorenzo.

(...)

El silencio dentro del auto es abrumador, no tengo un ataque de pánico, a mi edad eso es ridículo, además tampoco hay una razón, sin embargo, mi cuerpo se comporta como si lo sufriese.

Me sudan las manos, mi respiración está agitada, me parece que mis oídos se han tapado y que el sonido de mis latidos es ensordecedor.

Detenido el auto en el arcén, me bajo y estoy mareado, as&iac

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