Mundo ficciónIniciar sesión—Me parece, pero mientras tú hablas con el señor Lorenzo yo iré a preparar unas galletas y el helado que tanto te gusta —se levanta de la cama y yo relamo mis labios.
Madre mía, es que solo de imaginarme ese helado de chocolate y esas galletas horneadas por la mano divina de Karina ¡me pone feliz!, hasta mi estómago empieza a rugir. No sé si es hambre o antojo, pero de que aprovecho, aprovecho.
Esta niña me matar







