Capítulo 97.
* * En la villa de los Pacheco* *
Mario observa a su hija que se encuentra completamente dormida en la cama.
Delicada y sobre todo indefensa, él extiende su mano y acaricia su rostro.
La rubia se mueve ante el contacto cálido de la mano de su amigo padre y sonríe entre sueños.
“esta es la tranquilidad que siempre debiste tener” piensa Mario al mismo tiempo que debía la mirada a su mano que tenía unos cuantos raspones.
“Es una bendición que te encuentres aquí, con nosotros”
— No puedo soporta