Capítulo 42.
Damián va caminando con el corazón latiendo en su garganta con el sudor corriendo por su nuca.
Alberto lo había llamado y al momento de entrar a la sala de reuniones Norberto se encontraba a un lado de él sonriéndole alegremente.
Algo tramaban.
Y los dos guardias que lo iban siguiendo resguardándolo le gritaba que no era algo bueno.
No algo para él.
—Perfecto —dice Alberto.
—Me alegra intocable que te encuentres aquí. Solo te he llamado porque necesito saber la verdad.
— ¿Cómo?— cuestiona Dam