Capítulo 31.
Lore contiene el aliento.
Sabia que sería renuente… pero Damián siempre la escuchaba.
¿No?
— No estoy dispuesto a escucharla, traviesa oscura— declara Damián de forma contundente marcando una distancia entre ellos dos.
Ella se muerde el labio nerviosa.
— No, escucha, yo agradezco a Dios que te encuentras con vida Damián— Su voz se quiebra— yo simplemente…— en ese momento sus ojos se llenan de lágrimas al observarlo, al ver su herida ya atendida y con varias puntadas.
Ella lo mira.
— Se abrió