37. Tragedia
DAMIÁN
La ira y el dolor me consumían mientras conducía con Helena secuestrada en mi auto. No podía creer que ella me hubiera engañado de esa manera.
Había confiado en ella, la había elegido para ser mi esposa y ahora resultaba que estaba trabajando con Thomas para destruirme.
—¿Por qué?—, le reclamé, mi voz llena de rabia y dolor. —¿Por qué me hiciste esto?—volvió a preguntar.
Helena me miró con una mezcla de miedo y determinación.
—Busco justicia para mi padre Arth