Los ojos de Lorenzo se abrieron de golpe, y una mirada gélida emergió en su rostro.
La atmósfera en el coche se volvió pesada.
—Señor, Jacob salvó a la señorita Torres y sufrió una herida grave. Es comprensible que ella lo visite —continuó Andrés, eligiendo cuidadosamente sus palabras, consciente de lo mucho que Lorenzo detestaba la relación entre Celeste y Jacob.
Lorenzo entrecerró los ojos y dejó escapar una risa sarcástica:
—Ese ojo lo perdió en el momento justo, ¿no?
Celeste, con su corazón