Si Lorenzo solo estaba irritado por Jacob hace un momento, ahora su furia estaba a punto de explotar.
La idea de que Celeste defendiera a otro hombre, y peor aún, ¡a Jacob! Encendía en él un deseo de posesión incontrolable.
Lorenzo fijó su mirada en la encimera detrás de Celeste, donde los vegetales a medio cortar descansaban en el aire frío de la cocina. Un destello helado cruzó sus ojos.
¿Le estaba cocinando a Jacob?
El recuerdo lo golpeó con fuerza: en todo el tiempo que habían estado juntos,