—¿Mia? —Mis ojos se abrieron de par en par y mi mandíbula cayó de la incredulidad—. ¿Qué haces aquí? Te dije que cuidaras a los niños… —Dejé la frase a medias al notar lo ilesa que parecía, ajena a la energía de Dark, a diferencia de Cole. Entonces me fijé en su expresión; era totalmente diferente a la que solía tener—. ¿Qué está pasando, Mia? —Mi voz tembló de incertidumbre—. ¿Estás trabajando con Dark?
“No, llevo años trabajando por mi cuenta, preparándome para este momento”, sonrió enigmátic