Punto de vista de Laila
El resto del día se me pasó como en una nebulosa. Las siete llegaron demasiado rápido.
El espejo de la habitación de invitados devolvió el reflejo de mi nerviosismo, disfrazado bajo un vestido azul marino; nada especial, apenas un camuflaje adecuado. Esa noche no se trataba de impresionar a nadie, sino de soportar la velada. Pura supervivencia.
—¡Mami, te ves muy linda!
Ava irrumpió por la puerta. Llevaba el vestido rosa pálido que Riley le había traído antes, con maripo