Punto de vista de Jason
Mi gruñido debió alcanzar un volumen lo bastante alto como para que Adelaide lo detectara, pues detuvo la mano y, por primera vez desde que la conocía, pareció aterrada: palideció y abrió mucho los ojos.
Dio media vuelta, corrió hacia el auto y saltó al asiento del conductor, ignorando al chofer que le mantenía abierta la puerta trasera, listo y a la espera.
Dejó a Ava bajo la lluvia, aunque la cachorra corrió de inmediato de regreso hacia la clínica para refugiarse del