Punto de vista de Laila
Él no…
¿Nunca…?
¿Ni una sola vez…?
Me sostuvo la mirada, y no había asomo de mentira en los ojos. Lo conocía bien y sabía cuándo estaba siendo sincero. Aquello era lo más abierto y honesto que podía llegar a ser.
¡No tenía idea de qué decir, ni siquiera de qué pensar!
Abrí la boca, con la esperanza de que saliera algo. Lo único que logré articular fue un leve suspiro:
—Oh.
Ni un segundo después, su celular empezó a sonar.
—Espera, rechazaré la llamada.
—No —dije con rapi