Cuando terminó la reunión, Julien tomó la mano de Lacey y la condujo escaleras arriba hacia su suite. —Lacey, tenemos que hablar —dijo, viéndose sexy mientras sus ojos se llenaban de preocupación.
Un pliegue se formó entre sus ojos. —Okey. —Dio unos pasos más, tratando de seguir el ritmo de sus largas zancadas. Obviamente, la idea de tener que derrotar a su hermano le pesaba mucho. Lacey le dio un suave apretón a su mano—. Julien, ¿estás bien?
El asintió. —Hablaremos en nuestra suite. —Era l