Capítulo doce. Reencuentros agridulces.
Felipe había pasado todo el día anterior durmiendo ya que, nada se comparaba a estar en una cama realmente cómoda, espaciosa, al silencio, la paz y tranquilidad que se puede llegar a experimentar con una habitación para uno mismo. El día de hoy era un día particularmente especial para Felipe, se iba a reencontrar con lo único que amaba en este mundo, con lo único por lo que no se había dado por vencido durante tantos años, su hermana Susana, quien ahora contaba con 23 años de edad, ya era toda