97. Preguntas y respuestas
97
Zaira
—Está bien, mamá, volveré con las niñas —le dije, fingiendo tranquilidad.
Pero en cuanto Camila se fue, me metí en su oficina. Necesitaba hablar con ella, aclarar lo que había pasado. Mi corazón latía con fuerza, y mis manos sudaban cuando cerré la puerta tras de mí.
Elena levantó la vista de unos papeles y arqueó una ceja.
—¿Y bien? —preguntó con ese tono que usaba cuando sabía que algo importante estaba por decirse.
Me humedecí los labios, sintiéndome nerviosa. No sabía cómo empezar,