Habían pasado más de dos horas en las que ella no me dirigió la palabra, ni siquiera volteo a verme, quise darle su espacio, pero ya no aguantaba, necesitaba oírla, suspire y me dispuse hacer que hablara conmigo.
-Kristy se que estás molesta, pero por favor habla conmigo- dije casi en súplica- vamos cariño estoy aquí… deja de ignorarme también me preocupa y me asusta lo que pase con ustedes.
-¿Qué quieres que diga?- me miró molesta-¿ qué estoy bien?, ¿qué no importa?,¿ Qué no hay problema?- tr