Eda
Luiss aparece en la puerta y veo que está ¿alegre?, desde cuándo tanta felicidad en su horrible rostro
-mi bella Eda, eres mi tesoro- ahora sí creo que enloqueció este tipo, su tesoro si como no…
-¿tu tesoro? O será tu esclava- enarco una ceja, no tengo fuerzas para pelear con este tipo ahora, estoy muy cansada y quiero lavarme la boca, aún tengo esa sensación extraña, ¡maldito bipolar!
-sabes hermosa, me pagaron bastante dinero para que por dos semanas no te acueste con ningún hombre del