Mientras Liam y Rebecca se preguntaban para sí mismos cómo diablos había hecho Maya para llegar hasta allá arriba, el temor los comía por dentro paso a paso.
La expresión asustadiza en el rostro de la niña no hace más que preocupar a los adultos ya que es más que obvio que es incapaz de bajar de ahí arriba por sí misma y está a una altura considerable y peligrosa, sobre todo para una uña tan pequeña como ella.
–Liam ¿crees que si Maya brinca puedas atraparla en tus brazos? –pregunta de pronto R