CAMERON
Recuerdo que en mi infancia y adolescencia solía preguntarme mucho por qué siempre me pasaban cosas malas, por qué nadie parecía quererme, o por qué mi propia familia me despreciaba. Siendo sincero, viendo esa vida con cabeza fría, era un milagro que ahora estuviera aquí, que escuchara la risa de mi hijo y viera un nuevo futuro en mi camino.
Pero sabía que no podía huir del pasado, y no era el único.
Esa mañana, luego de largos días en los pasados meses, me levanté con un objetivo en me