GIANNA
¿Abby? ¿Quién era Abby? ¿Es que acaso ese hombre estaba soñando?
Traté de zafarme enseguida de su abrazo, y encontré mis manos tocando su pecho desnudo, pues dormía sin camisa, lo que me puso todavía más nerviosa; sin embargo, mientras más me movía, más él me acomodaba a su cuerpo, a su abrazo y a su toque, casi como si supiera con exactitud lo que hacía.
—Vik, suéltame, por favor…
Mis murmuraciones se hicieron más sonoras al correr de los segundos, pero me di cuenta de que tenía los