Mundo de ficçãoIniciar sessãoCameron asintió, tratando de contener las ganas que tenía de explotar y romperle la cara al hombre que tenía frente a él. Las manos le hormigueaban como si estuvieran pidiéndole a gritos que siguiera sus instintos y explotara de una vez por todas.
—¿Todo lo que tengo?—preguntó Cameron con el rostro tenso, metiendo las manos en los bolsillos de su pantalón de vestir.— los vinos son tuyos, la repostería es d







