Capítulo 12.
Guardé silencio un instante.
Después sonreí con tristeza.
—Pero... si se refiere a las cicatrices y a las callosidades...
Mis ojos volvieron a empañarse.
Aquella parte ni siquiera era una mentira.
—Mi padre era cazador. Siempre intenté ayudarlo. Nunca fui muy buena con el arco. Tampoco colocando trampas. Yo... Era un desastre.
Solté un pequeño suspiro.
—Así que busqué otra forma de ayudarlo a conseguir algo más de dinero para el invierno.
Bajé la vista hacia mi mano.
—Aprendí a cortar