Mundo ficciónIniciar sesiónAnastasia.
Me atrevo a tocarle el trasero a Sebastián, se torno totalmente rojo lastima que Julio me aruina el momento.
-No coman pan enfrente de los pobres.
Lo miro y le sonrió.
-Que envidia.
Sebastián me rodea con sus brazos y me apega a el y puedo sentir su erección, lo miro y me sonrei sinicamente.
-Que, soy hombre, no lo puedo evitar.
-Lastima que hay más gente y bueno Julio.
-Oye no estoy sordo.
-Siges aquí cabrón, después de que me







