Darek Archer
El tiempo transcurre, esperaba tener una solución, pero con los años nada se me ocurre para evitar que mi pequeña caiga en manos de Lucían. Mis cachorras ayer cumplieron sus nueves años e iniciaron sus entrenamiento a los ochos, tal y como empezó Kalen y Jax.
Mi deseo fue que mis hijos vivieran una vida normal sin sentirse amenazados, y aunque ellas no lo sepan y ven el entrenamiento como parte obligatoria, me atrevo a confesar que siempre los llevo hasta su límite. Mis hijos son