Vigo Nóvikov
¡Maldición! ¿Cómo es posible que no pudiera controlar mis impulsos? Ahora lo arruiné todo, Yelena no quiere verme después de lo que pasó y me siento terrible porque mi fue mi culpa. ¡Carajo, soy un imbécil! Todavía recuerdo el momento más feliz de mi vida junto a ella, hasta que apareció esa mujer...
El día que dejé a Yelena en la academia me quedé contrariado ante la situación. Tenía ganas de besarla, pero no me atreví a hacerlo por temor a lo que fuera a pensar de mí. Sin embargo